Esa sensación extraña de reencontrarte con alguien a quien no viste en años… es el preciso instante donde la mente y el cuerpo necesitan acoplarse, asimilar la existencia del otro, entender que ha pasado el tiempo y que cambiaste pero la persona que está al frente tuyo también lo hizo. Justo esa es la sensación de recuerdo que nos traen las cintas Valor sentimental y, a profundidad, la primera escena de El ser querido.
Comencemos con la película española. Los protagonistas Javier Bardem y Victoria Luengo no se conocían personalmente, así que desde la dirección de El ser querido se propuso un juego fascinante donde la realidad se adueñó de la ficción. Antes de esa cita, de esa primera escena, los actores se comunicaron telefónicamente. Inmersos en sus papeles se relacionaron en dicha conversación como padre e hija para, finalmente, citarse en un restaurante.
Rodada en el Bascoat de Madrid, la concepción del comienzo de este filme es maravillosa y, cabe anotar, muy arriesgada. La escena tuvo una hora y media de grabación, diez páginas de guión, el despliegue de varias cámaras y una sola toma sin ensayos previos.
Una apuesta técnica que se convierte en el reflejo del reconocimiento, con dos actores que nos muestran el dolor de años de soledades y ausencias entre un padre y una hija que no se veían desde hacía más de una década.
El viaje que nos muestra El ser querido es profundamente doloroso. Rodrigo Sorogoyen, su director, se va con todo al presentarnos estas personas heridas y solitarias que están buscando comprender el motivo de su separación, darle sentido y entenderse como individuos. Sobre todo, es una obra sobre el reconocimiento y aunque no se vieron en años, al sentarse de nuevo frente a frente, entienden que son parte uno del otro, que siempre lo serán.
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A partir de este encuentro, la película continúa presentándonos a Esteban —Javier Bardem— quien interpreta a un aclamado director de cine que decide ofrecerle el papel de protagonista de su próximo proyecto a su hija Emilia —Victoria Luengo—, una actriz que se ha ido abriendo camino de a pocos. Lo que en la superficie parece un intento de redención y un puente para cerrar esa brecha de silencio, pronto se convertirá en un cúmulo de emociones para ambos.
Sorogoyen utiliza el ecosistema de la filmación para mostrar las dinámicas de poder en el set y en las relaciones. En pantalla, vemos a un padre autoritario, un hombre acostumbrado a que el mundo acate sus órdenes y se someta a su visión de vida. Por su parte, Emilia busca la validación profesional y afectiva que choca con su rol de hija, atrapada en la necesidad de ser reconocida por sus compañeros y especialmente por su padre.
Una película que se mueve en picos de tensión. Precisamente de allí cabe destacar una secuencia que dibuja la confrontación y uno de los estallidos de su relación. Esta es una escena de la película que ellos graban en el desierto, allí Esteban pierde los estribos al no conseguir la toma perfecta, frente a una hija angustiada que obedece sistemáticamente a las humillantes órdenes de su padre que la obliga a masticar la comida delante de todos los actores.
Con escenas como la del inicio y como la que acabo de mencionar, El ser querido nos entrega un vínculo real sin una redención de manual o con un desenlace complaciente. Es la verdad de dos personas rotas que cargan heridas familiares que tardan en sanar, que los obliga a mirarse a los ojos, a estudiarse y quizás, al final del día, a seguir caminando.
El espejo nórdico: Valor sentimental
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Es imposible analizar El ser querido sin hablar de Valor sentimental de Joachim Trier, la gran sorpresa noruega ganadora del Premio Oscar a Mejor Película Internacional 2026.
Podríamos decir que estas cintas parten de una premisa casi idéntica, pero se van difuminando cada una por un desvío propio. Mientras Sorogoyen busca la fricción, Trier explora una falsa redención.
Vamos a ver, en Valor sentimental nos encontramos con Gustav, un aclamado director que irrumpe en la vida de sus hijas Nora, que también es actriz, y Agnes. Gustav usa el cine como caballo de Troya ofreciéndole el papel principal a su hija Nora.
Pero la similitud termina ahí. La cinta que Gustav le propone a su hija busca hablar de un profundo trauma familiar. Cuando Nora decide rechazar el papel, su padre le demuestra que no le importan en absoluto sus emociones.
Su retorno no es un acto de contrición, sino un ejercicio de vanidad pura. Necesita usar la tragedia de su familia como materia prima para alimentar su ego y volver a la escena pública. El dolor que pueda causar en los suyos se siente solo como un daño colateral en su plan de rodaje.
Trier, el director, nos sumerge en una atmósfera de melancolía donde hay una protagonista más, la casa roja donde sus hijas crecieron y que se convierte en el contenedor de sus emociones, un lugar que después de años él llega a reclamar. Sin embargo, para Gustav este no es un espacio de memoria o de respeto, es un lugar de archivo vivo que necesita replicar para su próxima creación.
Por eso, ante la negativa de Nora, a su padre no le tiembla el pulso para reemplazarla contratando a una estrella de Hollywood para que interprete y mercantilice la historia de su familia. Es así como el paso del tiempo y la fisura de la casa representan las brechas y los dolores no resueltos en la familia.
Afiches oficiales


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Las fronteras éticas
Al final, tanto El ser querido como Valor sentimental funcionan como un díptico fascinante y demoledor sobre los peligros del ego y las fronteras éticas de la creación. Cintas que desde dos perspectivas diferentes, con finales lejanos, desmitifican la figura del genio, para mostrarnos la visión de dos padres que dejaron a sus hijas en el abandono.
Dos obras que nos dejan una reflexión tan lúcida como dolorosa: el arte sirve para drenar y dimensionar las heridas. Son cintas que no nos ofrecen un cierre definitivo sino que se convierten en un filtro para entender y liberar el dolor contenido.
Sinopsis oficial El ser querido
El aclamado director de cine Esteban Martínez es una leyenda tanto por sus películas como por su pasado de violencia y excesos. Para su nuevo proyecto le ofrece un papel a su hija Emilia con el pretexto de ayudarla en su estancada carrera de actriz. La convivencia del rodaje dará lugar a una intimidad que no tenían desde hace años, pero también reavivará viejos dolores que nunca se curaron.
Sinopsis oficial Valor sentimental
Nora, una exitosa actriz de teatro, se reencuentra con su distanciado padre, Gustav Borg, director de cine antaño célebre que planea volver con un guion basado en su familia. Cuando Gustav le ofrece el papel protagónico y ella lo rechaza, él se dirige a una joven estrella emergente de Hollywood – [Sinopsis tomada de MUBI]